Supongo que muchos de vosotros ya habéis visto vídeos como el que pongo en este post. Quizá este ejemplo esté demasiado exagerado, pero es un caso de uso futuro que nos descubre dos cosas: que la tecnología ya está preparada y el mercado donde aplicarlo es brutal (publicidad, hogar, turismo, industria, comunicaciones, etc.).

Quizá el mayor reto de la realidad aumentada sea trabajar en el hardware que nos permita disfrutar de un universo de información adicional de mucho potencial. Soluciones como el móvil es un buen comienzo, pero creo que el futuro pasa por algo más cómodo de utilizar, que permita tener las manos libres (¿probablemente unas gafas?) y que reaccione ante algún tipo de interfaz vocal. Me extraña, por ejemplo, que el reciente “lanzamiento del año” como es el iPad no tenga una cámara que permita aprovechar las capacidades de la realidad aumentada en ese dispositivo. Seguro que veremos mejoras en ese sentido en sucesivas versiones del producto de Apple.

Toda la tecnología relacionada con el tema visual (Video 3D, Realidad Aumentada, etc.) nos dará mucho de lo que hablar este año. Y la killer-app está al caer. Al tiempo.